hoy el frío parecía más denso, el despertador sonaba más fuerte que otros días, y la cama parecía tener más profundidad,
y todo es porque ayer dejaste de ser mío,
y no es que hayas sido mío porque fueras de mi propiedad,
si no porque ya no tengo a nadie a quien amar,
se que es absurdo el ponerle el nombre de amor a alguien.
A pesar de la ola interminable de sentimientos encontrados
me logré levantar, y con menos ganas que todo el mes me encaminé hacia el baño,
como siempre, lo primero que hice fue mirarme al espejo,
pero al hacerlo, noté el paño que impedía observarme bien,
tomé un pedazo de papel, y vi que por más que tallaba el espejo,
no se limpiaba, el paño seguía ahí,
ante mi sorpresa me di cuenta que al verme en otros espejos de l a casa
me veía igual de borroso.
Ahí fue cuando noté que al perderte, no solo te habías llevado mis ilusiones,
también te llevaste mi identidad,
por ti, dejé de ser quien soy,
tanto, que ya no recuerdo como caminar,
como comer,
y ni como como coquetear,
y es que contigo lo olvidé todo.
Me duele, duele mucho, pero ahora,
es cuando m doy cuenta de la falta
que me harás porque me acostumbre a ti,
y ya no soy nada de lo que era antes de conocerte.